lunes, 18 de abril de 2011

Terapia del Niño Interior

Primera parte:
¿Hay personas o situaciones que te hacen enojar fácilmente, sin que puedas manejar tu reacción?
¿Hay momentos en los que sentís que las personas están compitiendo con vos, que te están evaluando a ver como rendís?
¿Te enojas fácilmente, y por demás, ante situaciones que luego consideras: “no era para tanto”?
¿Alguna vez te has encontrado en una situación en la que has actuado como un niño/a de 5 años, llorando y pataleando?
¿Sentís mucho miedo frente a ciertas situaciones, y no lo podes controlar?
¿Has notado personas, que en momentos de enojo, actúan como si fuesen niños/as pequeños/as?

Todo esto ocurre debido a que a lo largo de nuestras vidas, nos hemos encontrado en situaciones que no hemos podido manejar, ya que no teníamos las herramientas o conocimientos para poder hacerlo, y nos han quedado muchas heridas sin resolver.
En nuestras vidas, se van generando situaciones para que podamos trascender estos sentimientos de una vez.
¿Cuántas veces vemos a nuestros amigo/as salir de una relación que no soportan, para entrar en otra relación con otra persona, que es casi igual a la anterior? Como que “buscan” juntarse con personas similares.

Vamos a usar un ejemplo para que se entienda mejor esto. Para el ejemplo vamos a llamar a la persona “Martin”.
EJ.
A los 4 años, Martin presencia una pelea entre sus padres, y se siente poco valioso. Siente que sus padres no lo valoran ya que en vez de estar felices por su presencia, se están peleando.
A esa edad a Martin se le produce una herida, la cual deja marcada con una bandera.

A los 6 años, un compañero de Martin de escuela, le pega. Esto hace que Martin se sienta que no es valioso nuevamente.
A esa edad a Martin se le produce una herida, la cual deja marcada con otra bandera.

A los 15 años, Martin vuelve a vivir una situación en la cual se siente poco valioso nuevamente, cuando su novia lo deja.
Martin se siente totalmente desolado, abandonado, muy poco valioso. No sabe por qué se siente así, pero es una sensación que viene desde muy profundo de su ser. Se siente que su corazón se ha roto en muchos pedazos. Siente que no vale nada, ni que nunca va a ser valioso.

A los 23 años, Martin se encuentra intentando complacer a todos. No entiende porque, pero siente que todos lo deben querer y apreciar. Hace cosas por demás, para poder ser aceptado y querido. Se pregunta por qué muchas veces se pospone a él, para priorizar a otros.

(Cada persona interpreta las situaciones según sus experiencias y conocimientos, pueden sentirse poco queridos, poco valiosos, abandonados, etc).

Martin, a los 15 años, se ha conectado con estos otros Martincitos (el de 4 y el de 6 años de edad y muchos otros más), a través de estas heridas que se le han producido en las distintas edades. Estas banderas son como marcas a donde se puede volver cuando uno se encuentra con una situación que le genera sentimientos similares.
Martin, a los 36 años, se encuentra buscando el amor que de chico sentía que le faltaba. Busca complacer a las personas, de distintas formas, para ser querido y aceptado.
Esto que hace Martin, lo hacemos todos, a diferente nivel. No es fácil aceptarlo, pero es así.
¿Cuántas veces nos encontramos queriendo mostrar a otros lo buenos que somos?
¿Cuántas veces compramos cosas solamente para que los otros nos noten?
¿Cuántas veces decimos o hacemos cosas para que otros nos aprecien?


Todas las personas tienen una infinidad de banderas que han ido plantando en sus vidas, ya sea de falta de valoración, falta de amor, falta de apreciación, abandono, miedos, etc, etc. Al vivir situaciones similares, ciertas personas sacan todas las situaciones anteriores a la luz, y reacción de manera desmedida. Otras personas viven por los otros, como comentaba en el ejemplo de Martin a los 36 años

¿Cuántas veces hemos visto a una persona enojarse mucho por algo insignificante?
¿Cuántas veces nos hemos enojado con alguien o con alguna situación, y luego nos dimos cuenta que fue una reacción exagerada?
¿Cuántas veces sentimos un miedo que nos paraliza, ante situaciones que no lo ameritan?
Lo vemos hoy, en el enojo de las personas, que por cosas insignificantes llegan a llevar a una pelea callejera, a insultos desmedidos, o hasta la guerra. Lo vemos en el miedo/inseguridad de las personas, siempre queriendo demostrar que son valiosas, que son mejores, que los quieran, etc.

Debemos entender de dónde vienen todas estas reacciones, para que puedan ser solucionadas. A su vez, si entendemos que estas reacciones exageradas, esta violencia, enojo, miedo, etc, tienen su raíz en el pasado de la persona, podremos ayudar también en el proceso de sanación de las otras personas.
La próxima vez que una persona reaccione desmedidamente o tenga actitudes “poco aceptables” ante una situación, podremos comprender su reacción y no sentir que debemos reaccionar frente a esta persona. Podemos abrazar a sus niños internos, comprender y perdonar esta reacción, ayudando así a la persona a cambiar.
Dios desea que aprendamos, que crezcamos en esto que la escuela de la tierra. Por lo tanto, la única forma es entender que las situaciones se van a repetir una y otra vez, hasta que logremos sanar nuestras heridas internas. Cuando la prueba aparece, por más difícil que parezca, Dios sabe que estamos preparados para pasarla.
Escapando de una situación, lo único que va a hacer, es que se vuelva a generar una igual o muy similar en otro lado, para que podamos crecer y aprender.
Con esta terapia del niño interno, se puede comenzar a sanar, es un proceso, no es de un día para otro.

Se debe comprender que para que esta terapia sirva, no se deben juzgar a las personas que han interactuado con nosotros a lo largo de nuestras vidas. Estas personas solamente nos han ayudado a despertar estos sentimientos que debemos trabajar. No hay víctimas o victimarios, todo tiene una razón de ser. En el caso de Martin, sus padres se pelean frente a él, haciendo que sienta que no es valioso. Martin debe abrazar a sus padres, perdonarlos y agradecerles por haberlo ayudado a despertar esto que tenia para trabajar. No es fácil, pero debemos hacerlo para poder aprovechar esta terapia al máximo.

A través de esta terapia, volvemos a las distintas situaciones que hemos vivido e identificamos lo que nuestro niño ha sentido. Lo escuchamos atentamente, con el corazón abierto, sin juzgar.
Es muy importante que para el proceso de descubrimiento y de sanación, tengan el corazón abierto. Deben parase en su corazón, para poder recibir esto con amor, como un padre o madre recibe a su hijo herido. Si su hijo/a o sobrino/a vuelve de la escuela llorando y le cuentan que un compañerito le ha pegado, ud lo escucha atentamente, lo abraza y le da consuelo. Lo mismo debe hacer con su niño/a herido/a, de lo contrario es difícil que se produzca la verdadera sanación. Se llama “Adulto de Amor”, un adulto que escucha y habla desde el corazón, sin juzgar lo que ocurre.
Luego de identificar lo que nuestro niño/a ha sentido, con la ayuda de un terapeuta especializado, se busca dar vuelta esa “falsa creencia” y llevarle la verdad más elevada a nuestro niño/a.

Recomendamos realizar esta terapia con un terapeuta especializado en Terapia del Niño Interno. Para poder aprovechar la misma al máximo, es ideal tener el acompañamiento de una persona especializada, para ayudarlos a sanar las heridas profundas. En muchos casos las personas pueden ver el problema, pero no saben cómo resolverlo. Al contar con una persona especializada, la misma los puede guiar en la resolución de las situaciones.
"El techo de la espiritualidad de cada persona es su psicología " - Kuthum